Me encontraba en una calle del centro…no me acuerdo de cual era, soy muy malo con el tema de las calles…lo único que me acuerdo es que estaba a unas tres o cuatro cuadras del obelisco. Acababa de despedirme de Carolina, la había saludado como cinco veces...como todo adolescente enamorado no podía despedirme tan fácilmente sabiendo que no la iba a volver a ver hasta después de unos días.
Para volver a mi casa tenía que tomar el subte así que bajé por las escaleras de la estación. En ese transcurso desde la calle hasta el mundo subterráneo seguía pensando en Carolina, en volver a subir las escaleras e ir a buscarla para quedarme un rato más con ella, pero luego recordé que ella tenía que volver a su casa, o al menos eso es lo que me dijo a mí.
Una vez bajo tierra me dirigí hacia los molinetes salteándome la larga fila de hombres y mujeres ejecutivos y trabajadores. Por suerte yo ya tenía el pase para viajar comprado desde hacía unas semanas ya que no lo había usado por una falla en las máquinas que se encargan de “tragar” esas tarjetas de cartón y después “escupirlas” para poder pasar por los molinetes e ir hacia más abajo. Después de alimentar a una de esas máquinas con mi pase tomé la escalera mecánica (me pareció una mejor idea en vez de la escalera normal ya que podía ocupar mi mente en pensar en Carolina y no en ver si pisaba bien o no los escalones). Al fondo de la escalera había una señora sentada en una caja de madera amamantando a su hijo mientras pedía unas monedas. Seguí de largo sin prestarle mucha atención.
Cuando el subte llegó me pasó lo mejor que le puede pasar a alguien que usa seguido el transporte público: estaba vacío. Me acomodé en un asiento en el rincón de atrás de donde se encuentra el encargado de conducir. El subte avanzó unas estaciones y comenzó a llenarse.
Mientras veía desfilar delante de mis ojos a todo tipo de personajes que se suelen encontrar en un transporte público, yo pensaba en Carolina y me volvía a enamorar de ella con cada aparición que hacía en mi cabeza.
Después de unas cuantas estaciones llegué a aquella en la que tenía que bajarme para tomar el colectivo y llegar a mi casa. Subí las escaleras (esta vez no subí por la escalera mecánica). Pero mientras subía las escaleras empecé a sentir algo raro, el viaje desde el principio de la escalera hacia el final se hacía mas largo de lo normal, casi infinito. Intenté subir, pero era imposible llegar hacia el final. Quise volver hacia atrás pero me di cuenta de que la escalera era infinita en ambas direcciones…Empecé a sentir ruidos de ciudad sobre mi cabeza (autos, colectivos, bocinas, gente…) entonces imaginé que estaba a pocos escalones de la calle. Subí aproximadamente dos decenas de escalones y encontré el cielo, pero no vi la calle, solo el cielo; miré hacia abajo: un precipicio y en el fondo: sólo cielo. En el momento que descubrí ese precipicio empecé a escuchar murmullo de gente que se acercaba cada vez más por las escaleras, y de repente una multitud de ejecutivos con sus trajes, valijas, corbatas, zapatos, etc. se acercaban hacia mi como una manada de animales desaforados. Intenté detenerlos, pero ya era muy tarde, estaba cayendo “hacia el cielo”. Mientras caía descubría que entre las nubes había más abajo una ciudad, un tiempo después descubrí una calle, ¡una calle en la que me iba a estrellar!, y a pocos metros de estrellarme… “¡pibe!, ¡pibe dale despertate que terminó el recorrido!”…abro los ojos y veo todo el subte vacío y un hombre con una camisa con el logo de la empresa de subte diciéndome que me tenía que bajar…
¡Había sido todo un sueño! Nunca hubo escalera infinita, ni precipicio, ni ejecutivos, ni trajes, ni corbatas, ni bocinas, ni colectivos, ni ciudad, ni mendigos, ni escalones…¡ni Carolina!...¡Carolina había sido un sueño! Parecía tan real, la amaba…y solo fue un sueño…
…Me metí la mano en el bolsillo del pantalón y encontré el carnet de mi obra social y un ticket de un hospital y recordé…había ido al centro a hacerme unos análisis y estaba volviendo a mi casa…¡y me quedé dormido en el subte!...
…Ahora tengo que volver unas cuantas estaciones hacia atrás…pero el viaje va a pasar rápido…voy a poder pensar en Carolina….y espero no quedarme dormido.